Caldo verde.-

jueves, 28 de abril de 2016





Nunca le supo tan sabroso un plato de caldo verde como aquella fría y desapacible noche de principios de primavera, en casa de su tía Áurea, cuando aún parecía que el invierno no quería dejarlos. Fuera llovía y el viento procedente del mar aporreaba las ventanas como queriendo entrar para calentarse junto a la chimenea.

Había llegado hacía pocos días, tras la llamada inesperada de su tía, hermana mayor de su padre. Él ya no estaba. Se había dormido apaciblemente. No es que se hubiera rendido, no. Peleó hasta el final y siempre tenía la esperanza de verlo aparecer por la puerta de su dormitorio, para poder despedirse personalmente. Pero él nunca llegó... o sí, aunque demasiado tarde.

Cuando era joven, en cuanto tuvo dieciocho años, voló del nido familiar. Él quería ver mundo, experimentar nuevas sensaciones y vivir una vida como las de las películas. Llegar a ser un gran hombre de negocios, con un buen empleo en la ciudad. Quería triunfar, pues para él la vida tranquila en el pueblo, de payeses, que habían llevado sus padres no era suficiente.

Tras años de esfuerzo y preparación lo consiguió., sí, ¿pero a costa de qué? Ahora se daba cuenta que había pagado un precio muy caro: no poder despedirse de su padre. La sensación de vacío, soledad y abandono que su padre sintiera antes de irse, era la misma que ahora sentía él mismo. Durante el funeral y aún todavía no había derramado ni una sola lágrima, se sentía seco, inerte, insensible.

El sabor de aquella sopa tan familiar, que antaño odiara, le transportó a sus años de la niñez cuando aún estaban todos en casa, aquella casa tan grande que sus padres construyeron pensando en dejársela a su hijo cuándo ellos faltaran. Ahora había llegado el momento.

Mientras conducía hacia el pueblo, solo pensaba en poder arreglar todos los papeles rápido para vender las tierras y la casa lo antes posible. El no quería nada, no pertenecía a aquel apartado lugar olvidado en los confines del mundo. Su vida estaba en la ciudad, rodeado de comodidades y diversiones.. pero se equivocaba; ¡y cuánto!

Mientras apuraba las últimas cucharadas de aquella sopa, que las manos de su tía habían preparado con tanto experiencia y amor, unas tímidas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas y lo supo. Supo que ése era su lugar, su pasado y su presente se encontraron en aquel plato. Había decidido que mientras hubiera caldo verde en la olla... y coles en el huerto... todo estaría bien: ése era su hogar.

Texto: Pilar Cabello
La Olla Vegetariana, 2016.-




El caldo verde es uno de los platos típicos de la gastronomía portuguesa. Como sabéis me encanta viajar a través de la comida de los distintos países del Planeta así que hoy le toca el turno a Portugal, nuestro país vecino, al que aún no he tenido la oportunidad de viajar pero que estoy deseando descubrir muy pronto...

No sé qué pensaran los portugueses puristas de mi versión, pues me he atrevido a hacerlo con chorizo vegano... por lo demás la receta es fiel a la original... Bueno solo un detalle más podrían objetarme y es que no he podido usar la típica col gallega (couve galega), variedad típica del norte del país; pero, la he sustituido por la col verde rizada o kale; pues he visto en otros lugares que también utilizaban esta variedad. Por lo demás, repito, la receta es fiel así que los vegetarianos y veganos portugueses sí estarán contentos...



Ingredientes:
- 4  patatas medianas.
- 1/2 cebolla.
- 2 dientes de ajo.
- agua en cantidad necesaria para hacer la sopa.
- 5 hojas de col verde rizada o kale.
- Unas rodajas de chorizo vegano.
- Sal, pimienta negra molida y 1/2 taza de aceite de oliva virgen extra.


Preparación:
  • En una olla grande ponemos las patatas peladas y cortadas en cuadraditos, el ajo y la cebolla, también picados y cubrimos de agua. Agregamos un poco de sal y la mitad de la 1/2 taza de aceite de oliva. Dejamos hervir hasta que las patatas estén tiernas.
  • Con la batidora de mano molemos el resultado hasta obtener un puré líquido y añadimos un poco más de agua, como una taza, para que tenga consistencia de sopa. 
  • Ahora ponemos la col picada muy pequeña sin los tallos duros, un poco de pimienta, rectificamos de sal y el resto del aceite. 
  • Dejamos hervir el caldo verde hasta que se ablande la col, unos 10 minutos y ya lo tenemos listo.
  • Serviremos con unas rodajitas de chorizo vegano por encima. El chorizo lo doré un poquito con aceite en una sartén para que estuviera más jugoso.









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Calçots con salsa romesco... y un paseo por el huerto.-

lunes, 25 de abril de 2016

Camino de la huerta se ve al fondo Montserrat



El domingo, ahora que es época de siembra, nos levantamos temprano, preparamos las mochilas, algo para comer y nos vamos para la huerta que está, más o menos a una hora de casa... Siempre pasamos muy cerca de Montserrat y quiero hacer unas fotos... pero nunca me da tiempo o están movidas... jajaja! Ésta la saqué desde el coche y se ve un poco lejos, además quise que se viera la menor cantidad de carretera y, al final... se ve mucho cielo; pero creo que con esas nubes es un paisaje precioso por eso he querido incluir esta imagen en el post de hoy.


Quiero mostraros cómo va el huerto... aún le queda mucho trabajo por hacer, pero estamos muy contentos de lo que vamos avanzando. 





Tenemos habas, lechugas, espinacas, acelgas, algunas matas de patatas, cebollas, ajos, remolacha, guisantes... todo en proceso de crecimiento... así que cada vez que llegamos, después de una semana sin poder ir, lo primero que hacemos es darnos una vuelta por todos lados para ver cómo van creciendo las plantitas. ¡Qué ilusión nos hace, la verdad!

Aquí hay lechugas, acelgas, espinacas, y algunas matas de fresas


En mayo ya podremos sembrar los plantines que tenemos de tomates, berenjenas, calabacines, pepinos, pimientos rojos y verdes, y judías verdes y amarillas.... ¡Uy... cuánto trabajo, verdad! Pero qué de satisfacciones...




Hoy no traigo una receta en sí, más bien quiero mostraros lo que comimos en el campo el domingo pasado... algo bien autóctono de esta tierra y que nos ha fascinado desde la primera vez que los probamos... calçot con la salsa romesco... ¿os apuntáis?




El calçot es un tipo de cebolla que se cultiva en Cataluña, concretamente la variedad denominada cebolla tardía de Lérida. Se consume desde mediados de invierno hasta principios de primavera y es un plato típico de la gastronomía catalana. Siempre se acompañan con salsa romesco y es un bocado delicioso, os lo aseguro. Llevo 11 años viviendo en Barcelona y al principio era verlos y causarme un poco de rechazo porque pensaba que "cómo se podían comer una cebolla chamuscada...." pero un día llegó el momento de probarlos y desde entonces... los calçot y yo somos buenísimos amigos. Los adoro y no veo la hora de poder tener la ocasión de comerlos.... jajaja!

Este año han sido varias las oportunidades de compartirlos con los amigos y la última, el domingo pasado, que hicimos un manojo en nuestra huerta mi marido y yo... La salsa era comprada, no tuve tiempo de hacerla pero ¡madre mía, qué ricos salieron, por favor!




Os animo, si venís a Cataluña en época de calçotadas que os animéis a probarlos pues sé que os conquistarán. Son suaves, jugosos, aromáticos y muy ricos... al comerlos te dejan una sensación cremosa en el paladar que no puedes dejar de sentir hasta que ya no queda ninguno...

“Calçot” viene del hecho de que en su cultivo se amontona tierra sobre los brotes que crecen de la cebolla inicial ("calçar la terra sobre la planta"). Esto se hace para conseguir un tallo blanco de unos 20 a 25 cm.
Tienen que hacerse sobre la llama viva, no hay que esperar a que se haga brasa que es como se asaría la carne o las verduras. Una vez hechos cuando las capas exteriores están negras, entreabiertas y echan una especie de espumita (se dice que comienzan a llorar...), se envuelven en grupos de 25 aproximadamente en varias hojas de papel de periódico y se dejan como mínimo una media hora para que acaben de cocerse con su propio calor. Se comen pelando las capas exteriores y untando el calçot con la salsa romesco, que lleva entres sus ingredientes: tomates, almendras, ajo, pan, aceite... hay muchos blogs en los que podréis ver la receta. Yo en esta ocasión no la pongo porque no la he hecho y no me parece honesto... pero cuando tenga la ocasión, la prepararé y ya os daré la receta completa.
Una vez consumidos los calçots y tras lavarse las manos (quedan completamente negras), en Cataluña suelen comer carne asada y butifarras, pero como yo soy vegetariana, los acompañé con una ensalada de tomates y queso de cabra y el imprescindible... pa de payés. Un bocado sencillo, tradicional y exquisito os lo aseguro. 












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Juice' s Party.-

jueves, 21 de abril de 2016


Tomar en ayunas zumos o batidos verdes (fruta y verdura) o solo de frutas recién hechos, por las mañanas, es el mejor regalo que le podemos hacer a nuestro cuerpo tanto por dentro como por fuera. Esta práctica, tan de moda en la actualidad, entre los famosos, modelos o personas veganas, crudiveganas o vegetarianas es muy saludable para todo el mundo, sea cual sea tu tipo de alimentación, así que os animo a empezar cuanto antes...

Los que me seguís por Instagram, #laollavegetariana,   ya sabéis que algunos días os muestro con cuál de ellos he comenzado la jornada. Y sé que os encanta, porque además muchos de vosotros me habéis dicho ya que los estáis poniendo en práctica y eso me alegra.

Desde principios de primavera, por eso veis una foto en la cabecera dónde le doy la bienvenida, he comenzado a tomar este tipo de bebidas, que ya conocía, prácticamente todos los días en ayunas y he de deciros que me siento mucho mejor y con ganas de comenzar el día más activamente que antes...

¿Por qué? Porque éstos zumos, a parte de estar cargados de vitaminas, minerales, enzimas, fibra y demás nutrientes nos aportan muchos más beneficios saludables.

- Al ser zumos o batidos, recién exprimidos, triturados o licuados la oxidación de la fruta y verdura es menor, pues está menos tiempo expuesta a la acción del aire que es lo que lo oxida, realmente.

- Al tomar esta bebidas damos un aporte rápido de nutrientes a nuestro cuerpo. Pues al desechar parte de la fibra o pulpa, las vitaminas, minerales y enzimas del zumo pasan casi inmediatamente al torrente sanguíneo, por lo que son asimiladas más rápido, también, por nuestro organismo.

- Debido a que obtenemos, en breve tiempo, una gran cantidad de nutrientes en nuestro organismo, ésto se traduce en que tenemos  más energía y vitalidad para comenzar a hacer actividades físicas o intelectuales, pues también mejoran la concentración.

- Este tipo de bebidas, por otra parte, no hinchan ni dan pesadez de estomacal, y algo importante que me gustaría aclarar, por lo que he aprendido, es que no te quitarán el hambre, pero sí harán que comas menos y te sientas saciado por más tiempo.

A continuación os doy la lista de ingredientes que lleva cada batido o zumo, pero no doy cantidades pues eso va a gustos... dependiendo cuántos seáis para tomarlo ese día. Normalmente yo lo hago para mi marido y para ami y nos salen dos vasos llenos y un poco más para cada uno.

Nota: los nombres que utilizo para cada bebida son inventados por mi.




Bienvenida primavera
- Zanahorias.
- Naranjas.
- Manzanas.
- Hojas verdes de zanahoria.
- Un trozo de 2 cm de jengibre fresco.
- 1 taza de agua filtrada.


Amanecer
- Piña.
- Naranjas.
- Jengibre fresco.
- 1 taza de agua filtrada.




Alegre ruiseñor
- Piña.
- Manzanas.
- Peras.
- Limón.
- Hojas de col o repollo.
- 1 taza de agua filtrada.



Huerto urbano
- Mandarinas.
- Peras.
- Manzanas.
- 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco.
- Hojas de espinacas.
- 1 taza de agua filtrada.



Espatifilo o bandera blanca
- Remolacha.
- Fresas.
- Naranjas.
- Manzanas.
- Hojas de remolacha.
- 1 taza de agua filtrada.



Dominguero
- Manzanas.
- Zanahorias.
- Hojas de col rizada o Kale (sin el tallo que es duro e indigesto).
- 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco.
- 1 taza de agua filtrada.




La vie en rose
- Fresas.
- 1 taza de leche de soja sin azúcares añadidos.
- 1 cucharada de miel o de sirope de ágave.
- Topping: canela, copos de avena finos y kiwi.



Acelguitis...
- Kiwis.
- Manzanas.
- Naranjas.
- Hojas de acelgas ecológicas (de mi huerto).
- 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco.
- 1 taza de agua filtrada.



"Remolution"
- Plátano.
- Zanahorias.
- Naranja.
- Remolacha.
- 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco.
- 1 taza de agua filtrada.

A este tipo de zumos yo no les pongo ningún tipo de endulzante, pues estoy acostumbrada al dulzor natural de la fruta. Además, como veis casi siempre les añado manzana, pera o plátano, que son frutas dulces y no necesitan nada más... son adictivos os lo aseguro. No olvidéis probarlos y si lo hacéis contadme qué os han parecido... 








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Carpaccio de naranja con almíbar de azúcar moreno y aceite de oliva virgen extra.-

lunes, 18 de abril de 2016




Cuando vi el atractivo y fresco postre que publicó mi amiga Gloria, hace unos días... automáticamente a mi memoria vino el aroma y el sabor de éste otro postre que mi madre me preparaba en casa, cuando era pequeña, con el afán de comiera fruta fresca y, sobretodo, naranjas; fruta que me encantaba pero que no soportaba pelar porque después mis manos se quedaban algo pegajosa por el zumo que desprendían al quitarles la cáscara... así que mi madre, como toda madre que mima a sus hijos, me pelaba las naranjas y les añadía este aderezo que les aportaba un sabor exquisito, por supuesto más dulce y que dejaba en el fondo del plato un almíbar natural que me volvía, y aún hoy me vuelve, loca.



La única "dificultad", si es que se puede llamar así, que tenemos a la hora de preparar este rápido, aromático y refrescante postre es la de pelar muy bien la naranja, quitándole toda la parte blanca y cortar las rodajas lo más finas posibles, eso sí, sin destrozar la fruta y sin llevarnos un dedo por delante. 


Después solo tenéis que ponerle un poco de azúcar moreno por encima y un toquecito de aceite de oliva virgen extra... 

Mi aporte personal (pues eso no lo ponía mi madre) ha sido añadirle unas pasas rubias, previamente hidratadas, y un par de nueces picaditas... ya está.

¿Os parece difícil? Pues ya estáis tardando en hacerlo; pues os aseguro que con lo fresco y rico que está, si se lo ponéis a vuestros invitados, tras una comida relativamente copiosa... la digestión se facilitará bastante, ya lo veréis, y quedaréis como reinas/reyes al anunciar el postre: "carpaccio de naranjas... en almibar de azúcar moreno y aceite de oliva virgen extra"... jajaja! Suena sofisticado, importante y de restaurante con estrellas Michelín, ¿a qué si?

Ingredientes:
- 1 naranja por persona.
- 1/2 cucharadita de azúcar moreno integral de caña.
- Chorrito de aceite de oliva.
- 2 nueces y un puñadito de pasas hidratadas (opcional).

Preparación:
  • Pelamos las naranjas quitándoles toda la parte blanca, para ello, les cortamos las bases y las apoyamos en la tabla y vamos metiendo el cuchillo entra la piel y la carne hasta dejarlas limpias.
  • Cortamos las naranjas en rodajas finas. Las acomodamos en un plato bonito y espolvoreamos con azúcar moreno y toque de aceite de oliva virgen extra, primera prensada en frío y ecológico.
  • Para adornar podéis añadir unas nueces y unas pasas hidratadas... o cualquier otra cosa que os guste, combine bien y tengáis en casa. 



Bon appètit!








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